Redacción: En Aquel Callejón Oscuro


Siempre pasaba por delante de aquel callejón, nunca me había atrevido a entrar en él y siempre aceleraba el paso cuando caminaba por al lado. Mis padres decían siempre que no entrase, que diese un rodeo, dado que ese callejón era un atajo hacia mi casa desde el colegio.

Un día, no puede evitar entrar. Me moría de curiosidad por ver lo que había dentro, así que me adentré en él, un poco asustado y un poco sorprendido por la poca luz que había. Parecía como si la luz no quisiese entrar en ese callejón, como si le diese miedo. Seguí avanzando y también me di cuenta del frío que hacía. De pronto, oí un susurro:

-...invoco...Moon Lord...Lunático...Cultista...invoco...

Empecé a asustarme, puesto que no sabía lo que eran esas palabras y aquel ser las pronunciaba una y otra vez con una voz de ultratumba. Al poco rato vi varias figuras arrodillaras ante un pedestal que contenía una extraña estatuilla, pero lo más extraño era que había una figura que girsbs en torno al pedestal y repitiendo aquellas palabras tan misteriosas sin parar, como si rezara. De repente, oí un pitido proveniente de mi mochila. Se trataba de mi móvil. Era mi madre que me preguntaba por qué tardaba tanto. Iba a poner el móvil en silencio y a responderle, cuando vi que cuatro pares de manos me agarraban y tiraban de mí. Me desmayé. Cuando me desperté vi que todas esas figuras me miraban. Cuando iba a decir algo, me di cuenta de que las palabras no salían de mi boca. Aquel extraño ser rió y los otros con él. Cuando paró de reir me dijo con una voz que arrastraba las palabras:

-Eres afortunado. Vas a presenciar el realzamiento de nuestro amo y señor: el Moon Lord.

Un escalofrío recorrió mi espalda al oír ese nombre. Aquel ser volvió a hablar:

-Espera y verás-. Se rió con una risa malévola.- Por cierto, mi nombre es Cultista Lunático!

Tragué saliva. ¿Quién tenía un nombre así? No me atrevía a moverme, así que observé a esos seres mientras rezaban a la estatuilla:

-¡Invoco a Moon Lord! ¡Invoco a Moon Lord!

De repente, el Cultista Lunático habló, y todos callaron:

-¡Yo, el Cultista Lunático, te invoco oh, amo y señor, y me dispongo a ser tu fiel siervo hasta el día de mi muerte!

Los demás lo imitaron y la estatuilla empezó a vibrar cada vez más, hasta que hubo un fogonazo y después otro, y así durante un rato. De repente apareció ante mí una cara horrenda, con lo que parecían tentáculos a modo de barba, de un color verdoso. Así fueron formándose su cuerpo y sus extremidades, todas de ese color verdoso. Cuando se terminó de formar, la estatuilla salió volando del pedestal hacia mi, y la atrapé al vuelo. No sería más grande que mi man. Iba a examinarla más detenidamente cuando la criatura rugió y se abalanzó sobre mí. Yo grité con todas mis fuerzas y pegué un brinco cuando... ¡ay! me había golpeado la cabeza contra la lámpara de la mesita de noche. Todo había sido un sueño como otro cualquiera. Desayuné y me vestí, y me dirigí hacia el colegio. Cuando pasé por delante del callejón oscuro noté que había un bulto en mi bolsillo, metí la mano y saqué... ¡la estatuilla del Cultista Lunático!

  • Mateo Periago
  • 25/11/2015 20:47:30
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Aquel Callejón Oscuro

Esta es una redacción que hice para el colegio.


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